La crónica no especializada de un matrimonio cualquiera

12.3.05

 Escáners y lechugas


- Jolín, macho... "Los alemanes pagarán en unos supermercados con huella dactilar".
- ¿Cómo dices?
- Ya ves. Yo es que to los días aprendo algo nuevo con esto de leé el periódico. Y mira que es difícil porque ya sé un montón de cosas. Po na, cada día algo nuevo. Estoy alucinao.
- Es que vivimos en unos tiempos, Juan, que es que hay unos adelantos que... vamos...
- O sea, que ahora llegas tú y ni euros ni billetes ni na de na. Pones el deíto y, ¡hala!, pa casa.
- ¿Y cómo podrá funcionar eso para que te reconozca, Juan?
- Mu fácil. Porque eso lleva dentro incorporao una cámara pequeña de fotos, como los móviles estos nuevos. Entonces, cuando pones el deo, te hace una foto y luego la cajera compara la foto con la huella que tienes en el DNI. Es mu fácil.
- Pues qué vista habrá que tener para verlo, porque las huellas son muy parecidas.
- Claro, mujé, ahí no contratan a cualquiera.
- Juan, ¿a los ladrones no les cogen por las huellas?
- Sí, ¿por qué?
- Porque tú imagínate que va un ladrón al súper, que también tendrán que comer, ¿no?
- Hombre...
- Pues tú imagínate que paga con la huella. Igual lo coge la Policía en el mismo supermercado, ¿no?
- Oye, po no había pensao yo en eso, Juani. Qué buena idea, ¿no?
- Bueno pero a ver: aparte de ser muy moderno todo esto, ¿para qué lo hacen? Quiero decir que qué piensan ganar con todo esto de las huellas, porque los precios seguirán siendo los mismos, digo yo.
- Po ganan tiempo, Juani. No ves que tú llegas a la caja y ahora la cajera te dice tanto y vas tú y te pones a abrí el monedero, que si se te cae una moneda al suelo, que venga a sacá papelitos, que esto no es, que espérate que creo que tengo suelto... ay, no, que esto son cinco y creía que eran diez... y toa la gente detrás esperando.
- Ya entiendo.
- Po así dicen que los clientes se ahorran "hasta 40 segundos que destinan a buscar monedas o tarjetas de crédito".
- Los clientes, dice... a los clientes les da igual tardar 40 segundos más o menos. Los que se los ahorran son los dueños del supermercado, que así pasa la gente antes por caja y caben más dentro.
- Sí, eso sí. De toas formas, estaba yo pensando... 40 segundos es una tontería pero si lo multiplicamos por la cantidá de clientes que pueden pasá por una caja en una hora, por el número de horas que está abierta la caja, por el número de cajas del súper...
- Juan, no sigas, que te embalas.
- No, verás: o sea, decía que por el número de cajas del súper y eso multiplicao por el número de días que está abierto el súper en tol mes, sería un montón... A ve, Juani, déjame ese boli, que voy a sacá la cuenta.
- Sí, hombre, ya estoy yo dejándote el boli, que tienes tú más peligro con un bolígrafo en la mano que un mono con dos pistolas.
- Si es que tengo vocación de físico nucleá, Juani.
- Claro, claro...